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En contra de lo que se pensaba, la bicicleta deportiva no perjudica
la espalda, ya que el tronco descansa adecuadamente sobre dos puntos
de la bicicleta: el asiento y el manillar.
Cuando las afecciones sufridas fueron de gran importancia, es conveniente una adaptación progresiva y lenta sobre la bicicleta: primero trabajar sobre la bicicleta estacionaria, por escasos minutos y pequeñas resistencias, para ir aumentando en forma paulatina, controlando siempre la frecuencia cardiaca. Luego se puede utilizar la bicicleta normal, realizando breves salidas, con recorridos suaves, para ir aumentando poco a poco la distancia, evitando los bruscos cambios de ritmo.
Sería interesante que en los hospitales
y otros centros de rehabilitación se manejase el uso de la
bicicleta como hacen los ciclistas, creando charlas sobre la relación
entre el ejercicio y la salud, así como una práctica
regular de deporte ciclismo como medio de recreo y salud en centros
para la tercera edad.
El ciclismo deportivo o de mantenimiento es el que se
practica por jóvenes y adultos con el fin de mejorar la propia
condición física o simplemente como una forma de hacer más
ejercicio. Estas personas asocian a la práctica que realizan un
gran contenido de salud y superación personal. Las primeras salidas
se realizarán cerca de la casa, para luego ir distanciándose
cada vez más de ésta; cuando se tiene un dominio adecuado,
es el momento de salir a la carretera, conviene siempre ir acompañado.
La parte más delicada de este deporte ciclismo se refiere a los límites que se deben tener presentes para no dejarse llevar por metas y objetivos sólo comprensibles en el ciclismo de competición, que requiere una dedicación específica y exhaustiva.
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