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Dentro del amplio espectro de posibilidades de movimiento que podemos practicar, nos hallamos, frente a la “crisis” de algunos deportes llamados populares, con un grupo de corrientes de aire renovador y en cierta medida, diferente.
Perteneciente a éste encontramos un artilugio,
con casi doscientos años de historia de todo ciclismo
carretera ,que ofrece a la sociedad una diversidad de posibilidades:
la bicicleta, que plantea un reto único. Tanto en la acción
recreativa, como a aquellos que descubren que es algo más
que un vehículo deportivo para elegidos, capaces de superar
los treinta o cuarenta kilómetros por hora.
La práctica del ciclismo es una rica actividad, advertida desde el momento en que empezamos a conocerla, o cuando ya hemos superado un primer nivel y se puede sentir la vivencia de un tipo de esfuerzo diferente, con diferente actitud frente al ejercicio físico, sin concentrarse en acotamientos deportivos.
Para muchos la bicicleta no es más que el recuerdo de un juguete de su infancia, la colocan en un callejón sin salida, mientras se entregan a una vida sedentaria y sufren todas las consecuencias que ella arrastra.
El ciclismo segun todo ciclismo, como actividad
moderada, pone en funcionamiento toda la red vascular, sobre todo
la de las piernas; todo el sistema circulatorio se verá mejorado
con la actividad de todo ciclismo carretera, lo que redundará
en la mejora de la resistencia del sujeto, haciendo que la fatiga
aparezca más tarde; mejora además el sistema suministrador
de oxígeno a la sangre, un mayor volumen de sangre circulante,
podrá aportar más oxígeno y sustancias nutrientes
para el organismo.
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